giovedì 10 settembre 2009

el extraño viaje (3,4,5 agosto)

Desde Peyrhorade en una hora y media ya estamos en España! En la ronda que da la vuelta a Bilbao nuestro gps no para de señalizar los controles de velocidad: contamos unos 10 en unos 30 kilometros! Tambien aqui los ayuntamientos tienen afan recaudador... nos dirigimos hacia un hostal que sale en nuestra guia. Hay obras por todas partes y el hostal es muy feo.

Decido llamar a Gorane, una amiga de Bilbao que, como no, esta en Barna. Nos aconseja un hostal (iturrienea ostatua) en el centro donde nos acoge una chica finlandesa muy simpatica. El sitio es muy bonito y muy muy especial...



Carlo nunca ha estado en Bilbao y como verdadero turista estilo niponico quiere ver el Guggenheim (para decir la verdad nos gustaria comer en el restaurante del

Guggenheim pero es lunes y Josean Alija tiene cerrado su local de una estrella Michelin), asi que paseamos hasta alli bordeando la preciosa ria.

Hace un sol precioso y el museo más famoso del mundo nos deslumbra con su metal y sus reflejos de todos los colores. Nos conformamos con la parte exterior y volvemos hacia el centro para comprobar la oferta de tapas y pinchos que nos ofrece Bilbao. No teniendo referencias vamos al azar y lo que encontramos es de mediana calidad, sin ninguna puntuación importante. Los bares de la Plaza Mayor se parecen todos y la oferta gastronomica es muy pobre. Andamos en busca de los bares que nos ha aconsejado la chica finlandesa del hostal pero nos damos cuenta que por algo es finlandesa: el porcentaje de acierto es más bien bajo.



La mañana siguiente decidimos que Cantabria nos espera y nos dirigimos hacia Santander.

La primera sensación es que todo esta muy urbanizado, la costa destrozada y plagada de edificios muy feos. No nos lo esperabamos aqui tambien! En Santander entre la Catedral y el mercado preferimos el mercado. Larga charla con un vendedor de quesos artesanales que nos vende un queso de leche cruda (el Gomber) de oveja cantabrica. Nos decepcionan las ortalizas, todas procedentes de cultivo intensivo. Mucho mejor los puestos de pescado, donde hay un poco de todo, incluidos pescados desconocidos por nosotros siendo peces del Atlantico. Se podria hablar mucho sobre la sostenibilidad de cierta pesca y ciertos productos que vimos en ese mercado, pero no es este el lugar apto para esto y ademas ya ha llegado el momento de irnos a la playa!!



Paramos en los alrededores de la playa de los Covachos, una playa escondida y de acceso no muy facil. Carlo se da cuenta de esto en seguida: todavia lleva las secuelas de una roptura del tendon de aquiles y en las rocas que hay que bajar tiene que ir con mucho cuidado.

Ademas el mar está bastante agitado y de repente, mientras Carlo està con medio cuerpo en el agua, una hola gigante casi se lo lleva mar adentro. Por suerte consige aguantar pegado a las rocas cual percebe! Eso si, en seguida me dice que le duele una mano.... pero por ahora lo importante es llegar a la playa... pero... nos damos cuenta en seguida que la marea esta subiendo a toda prisa y hay que irnos.



En la misma situación hay otra gente y tambien unos perros... siguen a continuacion escenas de perros asustados, de dueños de perros aún más asustados y crisis de panico.... finalmente llega una especie de Sandokan (hay Sandokan en España?) que nos salva a todos (incluidos los perros) y desaparece en el mar.

Carlo, mas despacio de lo normal porque la mano sigue dolendiole, pone en el gps: Arenas de Cabrales.

Ya ha llegado el momento de probar algunos quesos y de visitar los Picos de Europa.



Dejadas las maletas en la habitación (otra cama compartida! Conseguiré pegar ojo alguna noche?) subimos hasta Sotres, un pequeño pueblo en el medio de los Picos en plena reforma gracias al dinero del govierno. Es un sitio bonito, con unas vistas preciosas y algunos rincones todavia autenticos. Hay una tiendecita regentada por una mujer muy anciana que vende todo tipo de producto tipico. Nos llevamos: 4 botellas de sidra Basilio, la sidra producida a la mayor altura en toda Europa, quesos gamonedo, cabrales y afuega el pitu, pimenton picante y normal (para mi salsa de patatas bravas). Nos gustaria llevarnos tambien embutidos de ciervo y jabalì pero no aguantarian en el coche tantos dias. Entablamos conversacion con la señora de la tienda: segun ella las obras estan muy bien solo hay problemas con una mujer que aún tiene pollos y gallinas y deberian hechar la granja del pueblo por los malos olores. Pero donde compraran los huevos de verdad y los pollos buenos? En el supermercado? Viva el progreso! Intentamos olvidar la decepcion y la tristeza con un litro de sidra y unas tapas.


Luego cena en un sitio aconsejado por nuestra Lonely Planet: el restaurante Cares.

La cena esta medianamente bien: destaca sobretodo el cabrito de corral al horno, excelente con una muy buena coccion y una textura maravillosa. Pedimos tambien una triste tabla de quesos, todos de leche pasteurizada (menos of course, el cabrales muy picante y muy fuerte..) y sin nungun sabor a destacar. Hablando con el dueño el decide sacar el cabrales de pastor que come el mismo..... un queso de leche 100% cabra (y no como la mayoria de cabrales de ahora qua tambien llevan mucha leche de vaca...) sabroso, delicado, con muchos matices, aromas a montaña y hierbas frescas. Una maravilla! No entedemos porque no sirva este cabrales todos los dias para “educar” a sus clientes entre los cuales hay muchos turistas como nosotros, que parecen ser muy numerosos pero, quizas, no muy exigentes.


La mañana siguente subimos en autobus a los lagos de Covadonga (aunque antes, como verdaderos italianos, intentamos ir en coche...para luego averiguar que... no se puede!). Los lagos de Enol y el de la Ercina son bonitas manchas azules en un mar de verde. Vacas pastan por alli fotografiadas por los numerosisimos turistas. Bajando paramos a Covadonga, donde Pelayo (por fin descubro quien es el de calle de Barcelona por donde he pasado miles de veces!) derrotó a los musulmanes empezando la Reconquista.



Pero la verdadera razón que nos hace parar es de otro tipo: Carlo espera que la virgen de la Santa Cueva le haga desaparecer el dolor que tiene en la mano... pero, no obstante la media hora de cola, el milagro no ocurre y planeamos parar en el hospital de Oviedo para que le hechen un vistazo. Solo me he traido un libro: el Zuangzi, texto taoista que casi me acabo en las cuatro horas de espera. Carlo sale del hospital con la mano escayolada: hay fractura del metacarpo! Me esperan muchos chilometros conduciendo el coche!!!



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