martedì 1 settembre 2009

el estraño viaje (1.2 - Francia)

Con la llegada del verano llegan, por fin, las vacaciones. Este año yo y Carlo Catani vamos a Galizia. Los dos conocemos España, sus vinos y sus manjares bastante bien, pero Galizia hasta ahora se nos ha escapado. Tambien gracias a la última edición de Slow Fish (http://www.slowfish.it), donde conocimos a muchos gallegos encantadores, planeamos poner rumbo hacia allí.

Nuestra idea és que sean unas vacaciones con playa, sol, ocio y tambien, pero no solo, gastronomia y vinos.

A las 6 y media de sabado 1 de agosto estamos en el coche.


Nuestra primera cita es en Arles a las 13 horas. Tenemos tiempo de sobra, nos decimos.

Pero somos demasiado optimistas: todo el mundo parece haberse ido de vacaciones (a pesar de la crisis!) y ya a la altura de Aix en Provence hay retenciones. A las 13.30 nos plantamos delante del restaurante de Jean-luc Rabanel donde tenemos reserva. La amable camarera que nos acoge nos dice que ya es demasiado tarde!!! Y nos envia al bistrot de al lado. Ademas de cansados estamos un poquito cabreados: despues de 7 horas de coche no hemos podido comer en el Atelier de Rabanel.

Decidimos probar igualmente un par de platos del bistrot, avisando a los camareros de que, de todas maneras, nos gustaria hablar con Monsieur Rabanel para explicarle quienes somos y conocer más su cocina y su forma de entender la gastronomia. Hay que decir que L’Atelier de Jean-Luc Rabanel (http://www.rabanel.com) és el primer restaurante ecológico de Francia galardonado con una estrella Michelin (ahora tiene dos..).

El chef se sienta a nuestra mesa a las 14:45 horas y, una vez roto el hielo, empieza a pedir una serie de platos que representan su almuerzo y que nos ofrece uno detras de otro haciendo caso omiso del hecho que nosotros ya hemos tomado el café! Llegan asi: foie de pato, unas almejas especiales (que en Italia llamamos “telline” y que no son “vongole”), tartas variadas con frutos del bosque locales, varios vinos de pequeño productor, orujos, más cafès..... no podemos más! Y tenemos que conducir otros 700 kilometros hasta Peyerhorade, en la Aquitania francesa!!

Al cabo de media hora los tres somos mejores amigos (amici primi, come decimos en Italia) y Jean Luc nos explica su manera de trabajar, su historia y su particular visión de la cocina.

Es un tipo especial: con un pasado de experto en artes marciales, ahora cultiva en su proprio huerto 250 variedades de vegetales y verduras que representan la base de casi todas sus creacciones.

Nos levantamos de la mesa a las 18 de la tarde con la promesa de volver para cenar el día 16 de agosto, como ultima etapa gastronomica de nuestro viaje. El nos sugiere llegar a tiempo para almorzar la mejor buolabaisse de Francia y luego quedarmos a cenar su menù especial!!!

Serà este el viaje en que conseguimos engordar?


De viaje hacia la Aquitania decidimos, para evitar el efecto “Supersize me”, comer o cenar como dios manda solo una vez al día.

Llegamos a Peyrhorade qua ya es de noche. Guillermette y su familia nos esperan levantados, recien llegados de la fiesta mayor de Bayonne, la cuarta fiesta más concurrida del mundo (despues de, en este orden, Carneval de Rio, los San Fermines y el October fest de Monaco de Baviera. Pero…. donde estan Las Fallas de Valencia?)

Guillermette es una estudiante de la Universidad de Ciencias Gastronomicas (www.unisg.it). Su padre Jacques Barthouil tiene una empresa donde ahuma salmones procedientes de todo el mundo (incluido una especie di salmon local, un tiempo abundante en la zona...) y produce foie gras y derivados del pato local, criado en estado semi-salvaje.

La casa es una bonita mansión rural, a orillas del rio, decorada con gusto por la madre de Guillermette (la cocina es un giño al trencadís de Gaudì..).

Despues de un pequeño tentenpié nos esperan dos bonitas camas con vista al río. Ya nos sentimos un poquito de vacaciones.


La mañana siguiente, nuestros anfitriones nos llevan de escursiòn al pequeño pueblo donde la gente todavia habla patois, la lengua “patosa” de origen occitana que socumbió a las embestidas del languedoil, ahora el frances común.

Desafortunadamente llegamos tarde para el recuento de los salmones que suben el río: hoy han sido ocho, un numero dentro del promedio en estos ultimos años. Rapida visita a la iglesia de Sorde, etapa del camino de Santiago en tierra francesa. Luego, yo y Carlo nos subimos al autobus direccion Bayonne.


La fiesta de Bayonne (http://www.fetes.bayonne.fr) recuerda mucho la de Pamplona, con todo el mundo vestido de blanco y de rojo y una programación de corridas a lo largo de toda la semana.

El ambiente es agradable y divertido, muchisima gente en la calle, comiendo, bebiendo, viendo los fuegos artificiales, haciendo el “paquito chocolatero” y coreando una canción del deporte local: el rugby! Nosotros, que nos acoplamos con facilidad a las costumbres locales, a las dos horas somos más franceses que los demás (yo un frances mudo dado que no hablo ni una palabra..) y lo pasamos muy bien.

Llegamos a casa sobre las tres de la madrugada, contentos.

La mañana siguente visita a la empresa de Jacques: el sitio es pequeño y todavia muchas tareas se hacen a mano. Se nota el cariño que los empleados y el señor Jacques meten en su trabajo.

Carlo compra media tienda de productos, cargamos el coche, comemos algo con los Barthuil (incluidos muchos productos del huerto que la madre de Guillermette quida personalmente) y partimos en dirección Bilbao llevandonos el recuedo de dos dias agradables y de una familia muy bonita.

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