Se cuenta que a mediados del siglo XIX, es en parte gracias a un personaje importante para la historia de la joven Italia, el Conde de Cavour, que los vinos de Piemonte y el Barolo en particular, tomaron el camino de la calidad, hoy expresada a sus máximos niveles en la zona de Langhe, al sureste de Turín.
El Conde, entonces fascinado como media Europa por los caldos de Bordeaux y Bourgogne, llamó a su servicio Louis Oudart, enólogo galo que introdujo técnicas de viticultura completamente distintas a las locales. Allí empezó una verdadera revolución a lo que al Nebbiolo se refiere y permitió, entre otras cosas, que el Barolo pasase de un vino dulce al rey de los tintos.
En la cata dedicada a esta región, probamos:
-Langhe Arneis Doc 2006 Runcneuv, Sarotto
-Barbera d’Alba Doc 2005 Brichet, Ca’ Viola
-Dolcetto d’Alba Doc 2006 Barturot, Ca’ Viola
-Monferrato Doc 2003 Pratoasciutto, Tenuta Grillo
-Barolo Docg 2003 Briccobergera, Sarotto
-Moscato d’Asti Docg 2007 Solatío, Sarotto
Probamos variedades autóctonas piemontesas, de eso se trataba!
Fue así que tocamos el tema, muy delicado y apasionante a la vez, de la recuperación y promoción de las variedades locales en Italia como en España frente a la “vulgarización” de las llamadas “cepas internacionales”. Nunca se habla demasiado sobre este asunto!
Abrimos y cerramos con los únicos blancos de la noche.
El Runcneuv de Sarotto, monovarietal de Arneis, ofrece un color amarillo pajizo con tonos dorados, notas florales seguidas de aromas bien presentes de almendra madura abren paso a una boca grasa y fresca. Es un vino con cuerpo y buen equilibrio.
El Moscato d’Asti, siempre de Sarotto, no desmintió las características propias a su variedad: amarillo con reflejos verdes, franco, aromático, floreal, recuerdos de salvia, carbónico muy fino y cremoso, estructura dócil, abocado.
A este último le dedico un maridaje ninja: en una copa champagne abierta, con 1/3 de Aperol y una fresa como guarnición. En el caso que ya no existiera como cocktail, me gustaría apodarle “Spritz del Conte”...
Sayonara,
Thomas
El Conde, entonces fascinado como media Europa por los caldos de Bordeaux y Bourgogne, llamó a su servicio Louis Oudart, enólogo galo que introdujo técnicas de viticultura completamente distintas a las locales. Allí empezó una verdadera revolución a lo que al Nebbiolo se refiere y permitió, entre otras cosas, que el Barolo pasase de un vino dulce al rey de los tintos.
En la cata dedicada a esta región, probamos:
-Langhe Arneis Doc 2006 Runcneuv, Sarotto
-Barbera d’Alba Doc 2005 Brichet, Ca’ Viola
-Dolcetto d’Alba Doc 2006 Barturot, Ca’ Viola
-Monferrato Doc 2003 Pratoasciutto, Tenuta Grillo
-Barolo Docg 2003 Briccobergera, Sarotto
-Moscato d’Asti Docg 2007 Solatío, Sarotto
Probamos variedades autóctonas piemontesas, de eso se trataba!
Fue así que tocamos el tema, muy delicado y apasionante a la vez, de la recuperación y promoción de las variedades locales en Italia como en España frente a la “vulgarización” de las llamadas “cepas internacionales”. Nunca se habla demasiado sobre este asunto!
Abrimos y cerramos con los únicos blancos de la noche.
El Runcneuv de Sarotto, monovarietal de Arneis, ofrece un color amarillo pajizo con tonos dorados, notas florales seguidas de aromas bien presentes de almendra madura abren paso a una boca grasa y fresca. Es un vino con cuerpo y buen equilibrio.
El Moscato d’Asti, siempre de Sarotto, no desmintió las características propias a su variedad: amarillo con reflejos verdes, franco, aromático, floreal, recuerdos de salvia, carbónico muy fino y cremoso, estructura dócil, abocado.
A este último le dedico un maridaje ninja: en una copa champagne abierta, con 1/3 de Aperol y una fresa como guarnición. En el caso que ya no existiera como cocktail, me gustaría apodarle “Spritz del Conte”...
Sayonara,
Thomas







